Emigrantes y abuelo del año

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La familia de emigrantes, Varet Vázquez, y el abuelo de 96 años, Francisco Charneco Burguillos, han sido homenajeados por el Ayuntamiento de Nerva en el acto con el que la localidad minera inicia sus fiestas grandes en honor a San Bartolomé.

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Imagen de archivo de una sesión plenaria

Según informa Juan A. Hipólito, este acto de reconocimiento se ha convertido en un emotivo abrazo entre los vecinos de Nerva y las personas que retornan a sus raíces en busca de un recuerdo, de un detalle vivido en cualquier calle y del aliento necesario que solo se recobra en el reencuentro con la tierra que le vio nacer. También es un acto de agradecimiento a las personas mayores que han sabido transmitir de generación en generación el amor por la tierra.

Los recuerdos de la familia de emigrantes homenajeada este año se inician en el barrio de El Ventoso. A pesar del paso de los años, siguen teniendo su residencia familiar en el número 9 de la calle Roque Barcia, junto a la Ermita de San Antonio. Vicente, Ani, José y un cuarto hermano fallecido son los cuatro hijos del matrimonio formado por Manuel Varet y Cecilia Vázquez. Una familia trabajadora y humilde, cuyo cabeza de familia laboraba en la mina, mientras la madre se dedicada a las tareas del hogar. José Varet fue el primero de todos los hermanos en emigrar a tierras catalanas en busca de un mejor provenir. Al poco tiempo le siguieron, Vicente y Ani. Todos llegaron a formar en Cataluña sus propias familias, pero jamás olvidaron su tierra natal, cuya cultura e idiosincrasia han sabido transmitir a sus descendientes.

Cada año por estas fechas vuelven al pueblo que les vio nacer. En cada instante de su vida no ha faltado un recuerdo y una emoción dedicada a Nerva, siempre en el alma y en el corazón, y con la mirada puesta en el sur, ese punto cardinal donde más allá de la distancia se encuentran los orígenes de la familia. Tantos años en la distancia no ha supuesto inconveniente alguno para seguir ligados a su tierra y llevar muy a gala su condición de nervenses, convirtiéndose en embajadores de la tierra y sus costumbres más allá de sus fronteras locales.

En cuanto al abuelo del año, el galardón ha recaído en esta ocasión en Charneco, al que tan solo le faltan 4 años para llegar a los 100. Se trata de un vecino muy conocido del barrio del Pozo Bebé. Hasta hace apenas tres años, aún llevaba a gala tener el carné de conducir. Todos lo recuerdan con su moto Ossa o al volante de su Seat 124. Fue minero, como su padre. Pertenece a una larga familia de hermanos creada por sus padres Francisco y Obdulia. A pesar de la prematura muerte de su esposa, ya contaba cuatro hijos en el mundo, que le han seguido dando descendencia hasta la cuarta generación. Posteriormente contrajo matrimonio en segundas nupcias con Luisa García Trigo, su gran pilar y compañera.

La trayectoria profesional de Charneco comienza en la mina de Peña de Hierro, desde donde se trasladó a Piritas en la Riotinto Company Limited, para finalmente realizar funciones de entibador en el Pozo Alfredo. Al margen de estas tareas, compaginaba sus funciones como minero con la elaboración de cisco para llevar hasta su casa un dinero extra que le diera a su familia una mejor calidad de vida.